HUALGAYOC – La comunidad campesina de Tranca de Pújupe, en la provincia de Hualgayoc, se encuentra en estado de alerta tras la instalación de maquinaria pesada en las zonas altas de la localidad. Los pobladores y ronderos, ante el temor de una posible contaminación ambiental y afectación de sus fuentes de agua, han otorgado un plazo de 48 horas al ciudadano Eleuterio Muñoz Gallardo para que retire los equipos presuntamente destinados a la minería.
Tensión y movilización social:
La presencia de la maquinaria, que se reportó el pasado fin de semana, movilizó no solo a los residentes locales, sino también a ronderos de la provincia de Chota y del distrito de Chugur. Durante un encuentro directo con Muñoz Gallardo, los comuneros expresaron su rechazo rotundo a la actividad, advirtiendo que tomarán medidas más drásticas si no se cumple con el retiro inmediato del equipo.
Contradicciones sobre el uso del agua:
En su defensa, Muñoz Gallardo argumentó poseer permisos para la extracción de agua con fines agrícolas e industriales, admitiendo además vínculos con el sector minero. Sin embargo, su explicación aumentó la desconfianza de la asamblea al revelar que las perforaciones alcanzarían los 150 metros de profundidad.
«Nosotros vivimos de la tierra y del agua. Si el agua se contamina, nosotros morimos», sentenció Rosa Huamán, rondera presente en la reunión. La comunidad sostiene que perforaciones de tal magnitud representan una amenaza directa para los manantiales que sustentan la vida en la zona.
Defensoría del territorio y rechazo a la minería:
Los ronderos reafirmaron su compromiso de prohibir la extracción de agua subterránea y el desarrollo de la minería ilegal, basándose en sus estatutos de comunidad campesina. El ultimátum de 48 horas refleja la determinación de los pobladores por proteger su ecosistema frente a cualquier intento de explotación no consensuada.
Un escenario de vulnerabilidad:
La crisis en Tranca de Pújupe se agrava por su ubicación estratégica: la comunidad colinda con operaciones mineras formales y se encuentra peligrosamente cerca de focos de minería ilegal en la zona de Sinchao. Esta proximidad mantiene a la población en una vigilancia constante sobre sus recursos hídricos.
Aunque la comunidad ha manifestado su disposición al diálogo con las autoridades competentes, han dejado claro que la defensa de sus fuentes de agua es innegociable.
Fuente: Prensa en Acción (FB)
Fecha: 29 enero, 2026
