Perú cuenta con una posición privilegiada para convertirse en uno de los principales proveedores mundiales de minerales estratégicos necesarios para la transición energética y digital. Así lo afirmó Joaquín Proenza, catedrático de la Universidad de Barcelona, durante su participación en el SIMPOSIO – XVI Encuentro Internacional de Minería.
El especialista sostuvo que el país posee una diversidad de recursos minerales que lo colocan en una situación favorable frente al incremento de la demanda global de materias primas esenciales para la fabricación de vehículos eléctricos, baterías, energías renovables y nuevas tecnologías.
Perú destaca más allá del cobre
Proenza resaltó que el Perú es reconocido mundialmente por sus recursos cupríferos, pero señaló que su potencial minero va mucho más allá de este metal.
“Perú es un país bendecido por los dioses con respecto a los recursos minerales”, afirmó.
Según explicó, el país también posee importantes recursos de estaño, oro y zinc, además de oportunidades para desarrollar proyectos vinculados a minerales estratégicos como litio, cobalto, níquel y elementos del grupo del platino.
Minerales críticos serán claves para la transición energética
El académico recordó que la transición energética y la digitalización impulsarán una demanda sin precedentes de minerales críticos en las próximas décadas.
De acuerdo con las estimaciones internacionales, el consumo de estos recursos podría duplicarse, triplicarse o incluso cuadruplicarse debido al crecimiento de tecnologías vinculadas a la electrificación, almacenamiento de energía e inteligencia artificial.
En ese contexto, destacó que países con abundantes recursos minerales, como Perú, tendrán un papel estratégico en el abastecimiento global.
El reto es acelerar proyectos sin reducir estándares
Pese al enorme potencial geológico, Proenza advirtió que el principal desafío consiste en transformar los recursos existentes en reservas y proyectos productivos.
Asimismo, indicó que los procesos de exploración, permisos y desarrollo minero deben avanzar con mayor rapidez para responder a la creciente demanda mundial.
Según explicó, la puesta en marcha de una mina puede tardar entre 15 y 16 años, un plazo que contrasta con la velocidad a la que crece la necesidad de minerales estratégicos en los mercados internacionales.
“No estamos hablando de disminuir los estándares de sostenibilidad, pero indiscutiblemente la respuesta tiene que ser más rápida”, sostuvo.
Finalmente, señaló que el Perú tiene una oportunidad única para consolidar su liderazgo minero global si logra convertir su potencial geológico en nuevas operaciones capaces de abastecer la transición energética mundial.
Fuente: rumbominero.com
Fecha: 3 junio, 2026

