Desde que Gregorio Santos Guerrero asumió la gobernación de Cajamarca en enero de 2011, nuestra región inició su camino más oscuro. Lo que se vendió como la revolución del pueblo, terminó siendo la fábrica más eficiente de nuevos millonarios que ha tenido el Perú.
Cajamarca no es pobre por falta de recursos. Es pobre por exceso de malos funcionarios, alcaldes y gobernadores disfrazados de luchadores sociales.
Hoy, según el propio INEI y el Instituto Peruano de Economía (IPE), Cajamarca es la región más pobre de todo el Perú. 45.0% de pobreza monetaria y 19.7% de pobreza extrema. Casi uno de cada dos cajamarquinos no tiene para comer tres veces al día. Uno de cada cinco vive en la miseria absoluta. Y esto mientras hemos recibido más de 4,800 millones de soles de canon y regalías mineras en los últimos 14 años. ¿Dónde está esa plata?
La respuesta está en los penales y en las mansiones.
La historia es una cadena de traiciones. Empieza con Gregorio Santos, el profesor rondero que dijo que defendería el agua y terminó preso por cobrar coimas de las obras de agua. Su gestión dejó 14 obras paralizadas y 34 funcionarios sentenciados. Dejó a Cajamarca enfrentada con el Perú, sin inversión, sin trabajo, ahuyentando 12 mil millones de dólares de inversión minera que hoy estarían dando empleo a nuestros hijos.
Luego vino Porfirio Medina, su heredero. El continuismo de la pobreza. Más discursos, cero gestión. La carretera Bambamarca – Marañón sigue siendo una trocha de la muerte.
Después vino Mesías Guevara, el que prometió el cambio y gobernó mirando a Lima. Cuatro años perdidos, con un hospital regional que se cae a pedazos y con una anemia infantil que llegó al 42%.
Y ahora Roger Guevara, que repite la misma receta: obras sobrevaloradas, gerentes foráneos y alcaldes que en 2 años pasan de tener una moto a tener camioneta Hilux del año y casa en Baños del Inca.
El modelo Santos creó una escuela: ser alcalde o gobernador en Cajamarca es el negocio más rentable del país. No necesitas título, necesitas lista. Entran con 100 mil soles de campaña y salen con 10 millones en propiedades. Son los nuevos millonarios de la corrupción. Los vemos todos los días: el alcalde de Chota con edificio en Chiclayo, el de Cutervo con fundo de 200 hectáreas, el consejero regional con 3 grifos.
Mientras ellos se hacen millonarios, Cajamarca sigue sin agua potable. Baños del Inca el distrito con urbanizaciones de clase media alta con «agua potable» entubada. El 68% de nuestros niños toma agua contaminada. Seguimos con 55% de desnutrición crónica en la zona rural. Seguimos exportando jóvenes, porque aquí no hay trabajo. De 120 mil jóvenes que terminan secundaria cada año, 80 mil se van a Lima, a Trujillo, a la selva.
Esa es la paradoja criminal: la región más rica en oro, cobre, agua y gente trabajadora, convertida en la más pobre por culpa de una clase política que hizo de la anti-minería su discurso y de la corrupción su fortuna.
Desde 2011 nos dijeron «Conga no va». Y tenían razón, Conga no fue. Pero tampoco fue el agua, tampoco fue el hospital, tampoco fue el trabajo, tampoco fue el colegio. No fue nada. Solo fueron ellos, a sus cuentas bancarias.
Cajamarca no necesita más farsantes luchadores sociales. Necesita gestores que metan presos a los ladrones y que traigan la inversión que nos robaron.
Fuente: Alberto Moreno Alfaro (FB)
Fecha: 19 octubre, 2026
