El 20 de febrero de 2025, en la ciudad de Tarapoto, el presidente del Consejo de Ministros, Gustavo Adrianzén, hizo una aparición pública en medio de una crisis ambiental que afecta a las comunidades nativas y a los ecosistemas amazónicos. En su discurso, Adrianzén reafirmó el compromiso del Gobierno peruano de luchar contra la minería ilegal.
“Sus territorios son objeto de ataques, pero queremos decirles que estamos a su lado en la lucha contra la minería ilegal que está talando sus bosques, contaminando sus ríos y matando sus especies”, expresó, en un acto que reunió a autoridades regionales, representantes del Ministerio del Ambiente (Minam) y líderes de comunidades nativas de Loreto, Madre de Dios y San Martín.
Sin embargo, mientras Adrianzén pronunció sus promesas en Tarapoto, las sombras de la minería ilegal seguían oscureciendo la región. Esta actividad ilícita, particularmente en el rubro del oro, continúa siendo uno de los principales motores de la devastación ambiental y social en la Amazonía peruana. En el caso de Madre de Dios, una de las zonas más afectadas, la minería ilegal ha deforestado más de 31,000 hectáreas de bosques en los últimos veinte años. Esta actividad, alimentada por la corrupción, la falta de fiscalización y la falta de alternativas económicas viables, está desplazando cada vez más a los pueblos originarios y a los ecosistemas, mientras se enriquecen actores ilícitos y empresas transnacionales.
FUENTE: Radio Líder Cajamarca (FB)
