Es verdaderamente indignante ver cómo la población de Chillete sigue pagando el pato por los compromisos incumplidos del Gobierno Regional de Cajamarca. El Colegio Gran Guzmango Cápac, destinado a brindar una infraestructura adecuada para los estudiantes, se mantiene cerrado, evidenciando la falta de voluntad y planificación por parte de las autoridades.
Se rescindió el contrato con la Constructora IRZA tras una serie de reclamos, y a más de un mes de las protestas, el establecimiento continúa sin avanzar, sin responder a las necesidades básicas de los alumnos.
El director Samuel Vigo expresó su malestar ante los “seudocumentos” emitidos por la región, documentos que pretendían dar una solución inmediata pero que, en la práctica, han dejado a la comunidad sin fechas concretas para retomar las obras. Resulta urgente que se establezca una línea de tiempo realista que ponga fin a este estancamiento, especialmente para resolver la crítica situación del suministro de media tensión eléctrica, indispensable para el funcionamiento adecuado de la institución.
Lo que agrava aún más la situación es la publicación oficial del 27 de febrero en la que la gerente regional, Rocío Portal, y el alcalde del distrito de Chillete, Noe Tantaleán, posaron bajo el lema “Se garantiza entrega de la I. E. Gran Guzmango Capac”. Esta muestra simbólica de compromiso se ha vuelto insoportable cuando la población ve cómo las promesas se disuelven en palabras vacías, mientras el gobernador Roger Guevara, lejos de atender las necesidades de los ciudadanos, se concentra en reuniones partidarias de Somos Perú.
Resulta imperativo que las autoridades de la región asuman su responsabilidad y abandonen las maniobras meramente simbólicas. La población y las autoridades educativas merecen una gestión transparente, basada en acciones concretas y en el compromiso real por garantizar una educación digna y de calidad.
FUENTE: Eilin Figueroa (FB)
