Sorochuco, ese distrito que alguna vez alzó su voz con fuerza gritando “¡Conga no va!” por temor a la contaminación, hoy se encuentra invadido por la minería ilegal. Aquel reclamo que movilizó a miles de cajamarquinos en defensa del agua y la vida parece haberse diluido en el tiempo, dando paso a una realidad marcada por el silencio y la indiferencia.
Lo más sorprendente es el estruendoso silencio de quienes antes encabezaban las marchas y levantaban banderas ambientalistas: el padre Arana, Mirtha Vásquez, Grufides y tantos otros defensores del medio ambiente que hoy guardan silencio ante la devastación que se vive “acashito no más”, en el mismo corazón de Cajamarca.
Mientras tanto, la historia se repite con dolorosa exactitud en Chetilla, Hualgayoc, Chota, Santa Cruz y otros puntos de la región, donde las autoridades observan con pasividad cómo la minería ilegal avanza, destruye los suelos, contamina las aguas y pone en riesgo la vida de las comunidades rurales.
Cajamarca vuelve a ser escenario de contradicciones y abandono, donde el discurso ambientalista de ayer contrasta con la realidad silenciosa y contaminada de hoy.
Fuente: Radio Campesina (FB)
Fecha: 28 octubre, 2025
