En el caserío de Tumbacucho, distrito y provincia de Hualgayoc (Cajamarca), el agua se ha convertido en un bien cada vez más escaso. Donde antes brotaban manantiales cristalinos que abastecían a las familias, hoy muchos de ellos presentan signos de contaminación histórica asociada a actividades mineras.
En este contexto de alta fragilidad ambiental y social, un nuevo proyecto de exploración minera ha encendido las alarmas de la población local.
Se trata del proyecto de exploración minera “Nueva Esperanza”, impulsado por la empresa Gold Fields La Cima S.A., que pretende ejecutar 28 perforaciones diamantinas distribuidas en 7 plataformas, con sondajes de hasta 250 metros de profundidad.
Los manantiales: el último recurso vital de la población.
La propia Ficha Técnica Ambiental del proyecto reconoce un riesgo de intercepción de acuíferos subterráneos durante las perforaciones, lo que podría alterar la cantidad y calidad del agua subterránea.
Este riesgo es particularmente grave en un territorio donde el agua subterránea alimenta directamente manantiales superficiales.
• Las perforaciones se realizarán a un aproximado de 395 metros lineales del manantial el chalino. De 894 metros lineales del manantial el pescado el cual se pretende que abastezca a diversos caseríos del distrito de Hualgayoc. De un aproximado de 689 metros lineales del manantial el Ojo de agua. De un aproximado de 870 metros del manantial la banda.
• También se aproxima al proyecto de agua de Bellavista el cual abastece a diversos caseríos y a la ciudad de Bambamarca la distancia aproximada es de tan solo 4.7 kilómetros.
• Adicionalmente existen diversos manantiales de caseríos cercanos los cuales se encuentran en riesgo de verse afectados al realizar estas perforaciones.
Perforaciones profundas, riesgos irreversibles
El proyecto contempla perforaciones continuas durante 15 meses, con uso de bentonita, polímeros, inhibidores, combustibles, aceites y grasas, además de la construcción de pozas de lodos.
Aunque la empresa asegura que los impactos serán “no significativos”, el propio documento oficial admite:
• Riesgo de intercepción de acuíferos artesianos
• Riesgo de derrames de hidrocarburos
• Generación de residuos peligrosos
• Remoción de más de 7 000 m² de suelo
• Uso intensivo de maquinaria pesada en zona rural frágil
Para la población, estas no son simples probabilidades técnicas, sino amenazas reales, basadas en experiencias pasadas donde proyectos “temporales” dejaron impactos permanentes en el agua y el suelo.
¿Y los ecosistemas frágiles?
Aunque la FTA sostiene que “no se identificaron ecosistemas frágiles dentro del área efectiva”, pobladores señalan la presencia de bofedales.
Participación ciudadana cuestionada
Si bien la empresa reporta la realización de un taller participativo con 73 asistentes, la cual señalan que se realizó en la ciudad de Hualgayoc, pero mencionado proyecto está ubicado en el caserío Tumbacucho, pobladores señalan que no hubo ninguna reunión de información técnica sustentada. La participación ciudadana no puede reducirse a un requisito administrativo cuando está en juego un derecho fundamental: el acceso al agua limpia.
El rechazo de la población: una defensa legítima
El rechazo de la población no es ideológico ni antidesarrollo. Es una respuesta legítima y preventiva, basada en:
• La escasez actual de agua limpia
• Los antecedentes de contaminación minera
• La proximidad extrema del proyecto
• Los riesgos reconocidos en la propia FTA
• La ausencia de garantías reales de no afectación
En un territorio donde el agua ya ha sido sacrificada demasiadas veces, la comunidad ha decidido defender lo poco que queda.
Hoy levantamos nuestra voz, no solo por nuestro pueblo, sino por todos los que dependemos del agua limpia para vivir.
No podemos permitir que esto vuelva a suceder.
• Alzar una sola voz ante las autoridades
• Exigir el respeto a nuestro derecho al agua, a la salud y a un ambiente sano
• Decir NO a proyectos que ponen en riesgo nuestras fuentes de vida
No estamos en contra del desarrollo,
estamos a favor de la vida, del agua y del respeto a nuestras comunidades.
Fuente: Dante Saldaña Vega (FB)
Fecha: 13 enero, 2026
